Forma e imagen.

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En esta época estival las actividades se ralentizan. Debe
ser consecuencia del calor y el bochorno, en cualquier caso, las neuronas se
mueven mucho más lento, o eso me parece a mi.
Así que pido disculpas por el retraso en escribir entradas
en este blog, bueno, y a demás me sirve para justificarme un poco.
En el recorrido que he ido haciendo sobre los distintos
aspectos de las imágenes, la fotografía y las impresiones digitales, hemos
podido descubrir muchos aspectos, unos técnicos, otros filosóficos y otros
estéticos. Sin embargo, dentro de mi espacio mental, creía que estas cuestiones
eran de común conocimiento y yo solo aportaba otros puntos de vista.
En muchos casos puede que sea así, pero tras la conferencia
del otro día fui consciente del divorcio existente entre la imagen y su forma
física. Ese divorcio puede ser consecuencia de la especialización profesional
de la sociedad en la que vivimos. Y puede que no sea exclusivo del campo de la
imagen digital. Pero como esto último es la materia que nos incube, creo que es
bueno que reflexionemos un poco sobre ello.
En el siglo XIX la creación de imágenes impresas, ya fuera
por medios provenientes del gravado o la fotografía, tenía una connotación
científico artesanal. En los talleres se preparaban los moldes, las tintas, las
emulsiones, y los distintos químicos para las reacciones que dieran forma a las
imagenes sobre algún tipo de soporte.
Cartel anunciador de Kodak. Os podéis fijar  que los primeros carretes eran de 100 fotos.
Entonces llegó George Eastman, un señor con una visión
comercial excepcional que se inventó una palabra que pudiera ser pronunciada en
todas las lenguas y que no significaba nada, Kodak. El quería que solamente se
relacionada con una casa comercial, y lo consiguió. Esta casa comercial inventó
un eslogan conocido por todos ´you press the botton we do the rest´ -usted
aprieta el botón y nosotros hacemos el resto-.
Este hecho se considera la primera separación entre los
aspectos técnicos científicos y la producción de imágenes impresas de forma
fotográfica. Durante los siguientes cien años, hasta la década de los 90 del
siglo XX (más o menos), esta separación fue natural en relación a las personas
que utilizaban los medios fotográficos con un sentido puramente amateur.
No obstante, las personas con una gran afición y las
personas que aplicaban un sentido profesional al hecho de captar imágenes de la
realidad, tenían una relación intima y directa (y a oscuras) con los materiales
usados para dar forma física a dichas imágenes. La técnica y la tecnología
exigía un contacto directo con papeles y químicos. De esta manera, cuando estas
personas acudían a un laboratorio profesional entendían perfectamente los
productos que compraban y sabían valorar las calidades y las cualidades cuando
cedían a terceros el procesado e impresión de sus imágenes.
En la actualidad, para la creación física de imágenes
impresas el divorcio ha llegado a la ruptura total. Las personas que producen
imágenes de forma informática, sean fotografías o no, conocen perfectamente los
medios de producción que generan esos códigos binarios que representan imágenes
en las pantallas de los ordenadores.
Los divorcios no suelen ser muy agradables.
La lastima es que, los sistemas digitales han hecho creer a
profesionales y amateurs, que a partir de ahí ya no necesitan relacionarse con
los sistemas de impresión que dan forma física a las imágenes.
Por otra parte, todas las casas comerciales venden sus
impresoras, grandes o pequeñas, para que el proceso sea totalmente automático.
El problema es que los resultados suelen ser bastante pobres, aunque para
algunas personas que no necesiten más puede ser suficiente.
Sin embargo, cuando se quiere conseguir algo más se acude al
laboratorio profesional, y es aquí donde se detecta que el público empieza a
tener dudas. Y estas dudas vienen derivadas de un gran desconocimiento sobre
los materiales, las tecnologías y las aplicaciones de las imágenes que quieren
imprimir. Y el desconocimiento viene derivado de la falta de contacto con los
medios de producción, y la rápida evolución de estos. De ahí el divorcio.
En este contexto es donde los laboratorios deben moverse con
visión y, sobre todo, con capacidad de comunicación. Y es ahí donde Clorofila
Digital está haciendo un esfuerzo importante. No queremos convertirnos en
consultores sentimentales, pero sí queremos compartir información y
conocimiento con la esperanza de acercar la técnica y la tecnología de la
impresión digital a los amantes de la creación, el diseño, la decoración o la
comunicación, sean profesionales o no.
Ejemplo de caja de luz. Estamos aquí para recoger vuestras ideas y suavizar las complejidades de la creación plástica.
Bueno, si no conseguimos la reconciliación entre la forma
física y la imagen, tal vez lleguemos a un acuerdo en el que dejen de pelearse
y en la mente del público se reorganicen las ideas para que se vuelva a
entender la relación entre imagen y objeto.
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