Wall Covering.

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El ser humano siempre ha buscado formas de representar lo
que está en su imaginación y llevarlo a los espacios que considera más
importantes, tal vez más sagrados.
Desde la edad de piedra se ha tratado de recrear lo que se
quiere, lo que se necesita, lo que motiva y agrada, incluso lo que se adora, en
esos lugares íntimos y personales. Las pinturas rupestres representan los
primeros intentos de los seres humanos de adornar esos lugares donde se siente
seguro, donde está cómodo y tranquilo, donde poduede compartir sus ideas e
inquietudes.
Pinturas rupestres de Altamira.
Esa esencia natural no ha cambiado dentro de las personas a
lo largo de la historia. Lo que sí ha cambiado ha sido la forma de realizar
esas representaciones dentro de los distintos espacios donde desarrolla sus
vivencias.
Un ejemplo maravilloso pueden ser los mosaicos romanos, ya fueran de carácter mundano como los eróticos encontrados en Pompeya, o de carácter sagrado como los encontrados en los restos de sus templos.
Mosaicos eróticos de las paredes de Pompeya.
Otra de las técnicas más utilizadas en la historia de la
humanidad para introducir vistas y escenas dentro de hogares, templos, palacios
y residencias, ha sido la creación los frescos en sus múltiples variantes. Para
ilustrar este tipo de “wall covering” a todos se nos vienen a la cabeza las
grandes obras del renacimiento, y en especial los frescos de la capilla
Sixtina.
Frescos de la Capilla Sixtina.
Volviéndonos mucho más terrenales y acercándonos a nuestra
era, la decoración de paredes dentro de las casas ha ido cambiando. Recuerdo
que mis abuelos estaban muy orgullosos de las filigranas dibujadas en los
papeles que decoraban su salón. No eran de mi gusto, pero entre otras cosas
creaban un ambiente calido y familiar, y además, cubrían los fallos en el
acabado de las paredes.
Salón empapelado estilo años 50.
Los gustos de los años cincuenta del siglo XX cambiaron, y
en los ochenta todos nos dejamos influir por el más malo de todos los malos,
Tony Montana en el poder del dinero –Scarface en ingles-. Hay un detalle en esa
película que recuerdo en especial. El jefe mafioso que le da una
oportunidad a Tony para introducirse en el negocio tenía un despacho en su
casa con una pared enorme cubierta por un atardecer a contraluz con el cielo
rojo y anaranjado junto a siluetas de palmeras. Estaba claro que en aquella época
solo las personas con mucho dinero podían permitirse esa maravillosa vista
dentro de sus casas.
Despacho en la película Scarface.
Y ahora con el mundo de la impresión digital, iluminar
espacios con diseños o imágenes, ya sean impactantes o relajantes, es
extremadamente sencillo y asequible. Introducir en nuestras casas aquellos
paisajes que nos transportan más allá de la difícil realidad del trabajo
cotidiano, o adornar espacios creando profundidad y armonía, es una de las opciones
más interesantes que se pueden aplicar a un hogar, un despacho, un restaurante
o un negocio.
Wall covering textil.
En Clorofila Digital podemos asesorar sobre las múltiples
posibilidades técnicas y económicas que existen para “derribar” las paredes y crear
espacios abiertos y acogedores, espacios con personalidad propia.
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